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En 2002 el SARS sacudió el mundo con la primera alarma del siglo

Unas 800 personas de todo el mundo perdieron la vida tras contraer el síndrome respiratorio agudo severo (SARS)

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Aunque China no comunicó el brote a la Organización Mundial de la Salud (OMS) hasta febrero de 2003, la enfermedad llevaba meses haciendo estragos en la provincia de Guangdong, en el sur del país. Ahora se cumplen diez años del inicio de la primera epidemia del milenio.

En febrero de 2003, un médico de Guangdong viajó a Hong Kong y se hospedó en la habitación 911 de un hotel. Tenía fiebre y tos, y pasó a la historia como el primer gran propagador de la nueva epidemia. "Una gran parte de su expansión internacional se debe a este hombre", afirma Christian Drosten, director del Instituto de Virología de la Universidad de Bonn.

Según el experto, "Hong Kong fue la puerta de la epidemia internacional". No obstante, las autoridades chinas estaban informadas desde mediados de noviembre de la existencia de la enfermedad. Antes de morir, en marzo, el hombre de la habitación 911 contagió el virus a una docena de huéspedes del hotel y personal médico, que siguieron propagando el virus. La OMS afirmó más tarde que cerca de la mitad de los 8.000 casos de SARS registrados en todo el mundo tuvieron su origen en aquel paciente.

La alarma volvió a saltar en septiembre de este año, cuando se dieron a conocer dos infecciones con un nuevo coronavirus: un hombre de 60 años falleció en junio en Arabia Saudí, y un qatarí de 49 contagió el virus a principios de septiembre. Como en el caso del SARS, el agente es de nuevo un coronavirus. Aunque esto no signifique que se ha desatado una nueva epidemia, los médicos no conocen aún sus peligros. Y las autoridades han sido alertadas.

No ocurrió lo mismo con el SARS: Hubo mucha indignación al principio por el retraso de la información procedente de China, afirma Reinhard Burger, presidente del instituto Robert Koch en Berlín. De haber informado a tiempo, quizá podría haberse evitado una parte de los casos de contagio y de muerte, así como sus inmensas consecuencias económicas.

"Es como en un incendio: cuanto antes se actúe, mejor". Por suerte, el virus del SARS no se transmitió tan fácilmente como una gripe. La OMS dio la alarma para los viajes a Hong Kong y Guangdong. Era la primera para una región que no estaba en guerra. Aunque también hubo éxitos rápidos: Varios investigadores, entre ellos Drosten, identificaron el virus a finales de marzo. Según Burger, la excelente colaboración de los científicos fue clave.

"No hubo secretos, fue un trabajo en equipo." La importancia de invertir en este sector queda reflejada empezando por las consecuencias financieras que tuvo una epidemia relativamente pequeña como la del SARS. "Según el Banco Mundial, los daños fueron de entre 40.000 y 50.000 millones de euros (51.000 y 63.000 millones de dólares). El brote de Escherichia coli (ehec) en 2011 costó en pocas semanas 1.600 millones de euros por la caída de exportaciones y ventas y las indemnizaciones a agricultores. El virus del SARS fue transmitido probablemente por murciélagos a través de animales infectados hasta llegar a las personas.

"Pero el virus, justamente este virus, no ha vuelto a encontrarse en la naturaleza", dice Drosten. "Puede ser que ya no exista". El brote que comenzó en 2002 finalizó a mediados de 2003. Pero no fue el único. De media, en las tres últimas décadas ha habido un nuevo agente patógeno por año, afirma Burger. Los principales focos coinciden especialmente con aquellos lugares donde conviven animales y personas. En principio, la evolución entre seres humanos y bacterias beneficia a los primeros. "Las bacterias tienen un tiempo generacional de 20 años, las personas de 30", explica el experto. Por suerte para la humanidad, a los agentes patógenos no les beneficia matar al máximo de gente posible. "Si un virus acaba con todos sus huéspedes, él mismo se queda fuera.